viernes, 24 de junio de 2011

Así

empezar muriendo y superar ese trauma, despertarse en una residencia y mejorar, día a día. De ahí te echan porque estás demasiado bien, buscas un trabajo y el primer día te dan un reloj de oro. Trabajas años y años hasta conseguir esa juventud tan ansiada, en la que te vas de fiesta, te emborrachas, disfrutas de todo. Luego estudias unos pocos años y llegas a la infancia, donde la mayor importancia es elegir pilla-pilla o escondite cuanto antes. Así hasta que seas bebé, y estés durante 9 meses flotando tranquilito: con calefacción, room service, etc. Y por último, lo mejor: abandonar el mundo con un orgasmo!

A estas alturas,

hay risas que no me contagian, comentarios indiferentes, miradas que no me intimidan, reacciones que no me sorprenden..